En memoria de Pedro Javier Orellana

Te fuiste sin avisarnos. Nos quedaron tantas cosas pendientes por hacer contigo, tantos retos por asumir juntos… El poeta dice: “Señor… hay golpes en la vida…” y este, el de tu absurda partida, nos golpea duro, demasiado hondo, y nos duele como jóvenes cristianas y cristianos, panas tuyos que somos.

¡Ay!, Pedrín, aún no podemos aceptar que te hayas ido. Sabemos que lograste uno más de tus sueños, el componer y cantar el himno para las Jornadas Nacionales Juveniles (JNJ), y también sabemos que fueron muchos los sueños posibles que se quedarán trucados por tu temprana ida.

Pedro, son tantos los recuerdos tuyos… que cuesta aceptar la dura realidad. Nos queda el consuelo de saber que coronaste muchas de tus metas, sobre todo en nuestra área, en Comunicación. Sabemos que tu experiencia servía y servirá de ejemplo a la gente joven que, cristianamente, se compromete con la verdad, con la comunicación social, con la construcción de una red poderosa para apoyar a las comunidades y personas que menos tienen.

Te vas a quedar siempre en nuestras mentes y corazones, con tu guitarra nómada, alegre y obediente. Aún somos muy jóvenes para comprender los designios divinos. Pero tenemos la certeza de que eres uno más que, desde arriba, guiará nuestros pasos, nuestro quehacer comunicativo, nuestros esfuerzos por apoyar a una juventud que quiere crear un mundo mejor, que busca sin descanso el Reino.

Pedrín, no queremos, nos negamos a decirte adiós, pero toca. Así es la vida. A tu padre, a tu madre, a tu familia  y a tus panas, diles que estamos con ellas y ellos en esta difícil tarea de comprender lo que no tiene sentido o no se quiere aceptar. Son estos momentos los que nos unen más que nunca en la fe, en tu fe, en esa fe juvenil que nunca muere, que se multiplica en los corazones de tus compañeras y compañeros de lucha.

¡Qué difícil escribir para despedirte! No nos salen las palabras, más bien lloran nuestras almas tu tempana e incomprensible ida. Va una promesa por ti Pedrín: desde hoy serás para todas y todos un ejemplo a seguir, para comunicar como tú querías: derribando muros y construyendo comunidad, tejiendo red. Aún es muy pronto para decirte cuánta falta nos harás aquí. Gracias a Dios, nuestra fe nos dice que morir es el comienzo de un camino que tú ya emprendiste, y que no haces nada más que inspirarnos desde arriba para comunicar mejor.

Adiós, amigo Pedro Orellana. Entre todas y todos tomaremos tu posta. Habrá quién recoja tu guitarra y entone tus canciones preferidas, con las que animaste muchos de nuestros talleres y reuniones. Habrá, entre tus panas, gente que no te olvidará jamás. Gente que se sobrepondrá a este dolor que hoy impide escribir con claridad porque la tristeza es más fuerte que la razón. Adelante, Pedrín. Hoy estás a la diestra de nuestro Jesús. Con Él, y desde la eternidad, seguirás siendo nuestro hermano, nuestro compañero de lucha y trabajo, nuestro paradigma a seguir.

Paz en tu tumba, querido Pedrín.

En homenaje a nuestro Pedrin, reproducimos la nota que hicimos con él a mediados del año pasado.

Bienaventurada juventud

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