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En el marco del Foro: «La Iglesia frente a los megaproyectos mineros» realizado este viernes, se realizó el segundo Panel «Impactos de la Contaminación Social-Cultural-Ambiental causados por los megaproyectos mineros, y también se dio paso a una serie de testimonios de comunidades afectadas por este tipo de explotación  y la petrolera.

Mauricio López, responsable de formación de la Pastoral Social Cáritas y panelista, expuso el tema “Una aproximación teórica y desde un caso de estudio para comprender los conflictos socio-ambientales generados por los proyectos extractivos a gran escala”. (Ponencia)

Mauricio planteó que «el efecto directo de esta lógica de consumo, y su impacto en los sectores sociales más vulnerables, es evidente, “existen casos en los que la resistencia y las culturas locales han sido destruidas junto con los ecosistemas locales” (Martínez Alier 2004: 69). Los grupos sociales que han estado siempre más vinculados a la tierra son los indígenas y/o grupos campesinos rurales, quienes fueron generalmente rechazados por el modelo urbano de desarrollo por mucho tiempo al ser vistos como simples proveedores de productos básicos. Hoy sus espacios, e incluso sus conocimientos y prácticas, son del mayor interés para las industrias extractivas en su intención utilitaria y de acumulación.»

En este panel también participó el Padre Teodoro Delgado, quien se puso de pie y dijo «La resistencia se hace de pie». Para el Padre Teodoro «la vida es sagrada y la resistencia también es sagrada. Dios ha puesto en cada ser que vive esa fuerza de resistencia. Esta resistencia tiene que ser bien informada y contundente. Hay un índice que se llama riesgo país y de esto depende la introducción de la empresa de cualquier tipo. Las empresas están negociando en condiciones favorables. En nuestro país se tiene una mala experiencia en la minería, porque la mina contamina, termina, discrimina. Tal es el caso que en Camilo Ponce los ríos están muertos y la gente con enfermedades. Además se están destruyendo las organizaciones del agua. Se debe tener respeto a la vocación de los territorios de las comunidades».

Concluido el panel se expusieron los testimonios de las diferentes experiencias de Zamora, Loja, El Oro y Azuay, todos coincidentes en las graves consecuencias de la lucha por el agua y la vida; la resistencia a las grandes empresas mineras y petroleras que han abusado de los pueblos y de la naturaleza.

 

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